CRECIENDO HINDÚ EN UTAH:
LA HISTORIA DE PREEYA PRAKASH
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Es difícil definir a Preeya Prakash, incluso para ella misma. “Me
considero estadounidense”, dijo durante un recreo en sus clases en la
Universidad de Utah, en donde ella - con 24 años de edad - es
estudiante de posgrado y posee una licenciatura en neurociencia de la
Universidad del Sur de California. “Soy de Utahn. Nací aquí en Salt Lake
City. He vivido aquí toda mi vida. Hablo con el acento de aquí.” Ella
también es India. Sus padres nacieron y se criaron en la India, y su
cabello, piel y hermosa apariencia llevan la huella genética de un país
en el que ella nunca ha vivido en realidad. “Cuando la gente me
pregunta, '¿De dónde eres?, siempre digo: 'Bueno, yo nací aquí' ”, dice
con ingenio y buen humor. “Y entonces me miran y dicen: “Bueno, sí, pero
¿de dónde … tú sabes … de qué lugar han venido ustedes?”
Las
cosas se complican un poco más para Preeya cuando en la definición de
sí misma se agregan sus creencias y cultura Hindú. “Culturalmente, soy
Hindú - y una Hindú bastante tradicional,” dijo mientras se sentaba
cómodamente en una de las salas de la Biblioteca Marriott. Para Preeya,
crecer Hindú en Utah ha significado ser parte de una pequeña minoría -
racial, cultural y religiosa.
Según
la Encuesta del Panorama Religioso en EE.UU. realizado por el Foro Pew
de Religión y Vida Pública, los 9.000 Hindúes de Utah representan el 0,5
% de la población de ese estado - cifra que concuerda con el porcentaje
de Hindúes en EE.UU..
“Mis
padres me han enseñado a equilibrar nuestra cultura Hindú con la cultura
de Utah”, dijo Preeya. “Somos Estadounidenses, habitantes de Utah,
Indios, e Hindúes. Nosotros ya somos todas estas cosas, las aceptamos y nos adherimos a ellas total y completamente.”

Preeya
Prakash es una estudiante en la Universidad de Utah (EE.UU.) y también
asiste a las ceremonias religiosas en el Templo Hindú de Utah de Sri
Ganesha en la ciudad de South Jordan. “Ella agradece
a sus padres por ayudarla a equilibrar todas esas culturas y encontrar
paz y felicidad en su vida,” dice Joseph Walker el autor de este
artículo. “Yo veo que mi fe es la guía que me indica cómo yo debería
conducir mi vida. Es la parte de mí que me da apoyo y sostén, me dice
quién soy yo y que formo parte de algo más grande
que mí misma,” dice ella. Los Hindúes que viven en el extranjero debe
ser ejemplo de buenos ciudadanos. Ayudar y servir a los demás, sea cual
sea su religión, es el deber moral de todos los Hindúes.
¿QUÉ NOS DICEN LAS ENSEÑANZAS VÉDICAS?
Los
Hindúes están en el umbral de una gran transformación. Después de
siglos de subyugación, ahora están haciendo gigantes y audaces progresos
en diversos campos. ... Las próximas décadas pueden significar un reto
para los Hindúes. Al sintetizar la ciencia moderna con las actividades
religiosas tradicionales podría traer oportunidades de oro nunca antes
imaginadas. Los Hindúes no debe temer o alejarse del nuevo mundo de la
tecnología. Al contrario, deben utilizar dicha tecnología para mejorar y
embellecer sus búsquedas espirituales y religiosas. ... Los Hindúes en
el extranjero debe comportarse como embajadores virtuales de la India.
Pueden servir y amar a su nuevo país con total sinceridad y honestidad
sin cortar con las raíces de su país de origen.
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